Para América Latina y Asia ya arrancó la Conferencia sobre decrecimiento

¿Es el decrecimiento una posibilidad para América Latina y para los países del Sur? ¿Puede ser una bandera de lucha política? ¿De qué manera se pueden articular las luchas del Sur con las del Norte alrededor de este tema? ¿Qué tiene que ver el decrecimiento con el capitalismo? ¿Por qué viniste de tal lejos para participar en esta conferencia? Son algunas de las preguntas sobre las que los/as delegados/as de América Latina y de Asia discutieron la tarde de ayer en la Oficina de la Fundación Rosa Luxemburg en Sajonia (Alemania) frente a personas interesadas, amigos/as de la fundación y periodistas. Estos temas y muchos otros más estarán presentes en los debates de toda la semana de la  cuarta conferencia internacional sobre “Decrecimiento para la Sustentabilidad Ecológica y la Equidad Social” en Leipzig.

La actividad inició compartiendo las experiencias de quienes componen la delegación invitada a la conferencia por la Rosa Luxemburg Stiftung (RLS).

Mar Daza, feminista y activista en contra de la minería en Cajamarca, Perú, habló de algunos de los éxitos que se lograron por parte de comunidades que se oponen a la minería de oro en esta región que colinda con Ecuador, preocupadas sobre todo por los impactos que puede provocar sobre las fuentes de agua. La resistencia a la investida de las empresas mineras fue posible gracias a un tejido social muy consolidado, a la presencia de una importante producción agropecuaria local que permitió a los campesinos/as contar que los recursos suficientes para sustentar la lucha, y a relevantes lazos de solidaridad entre el campo y la ciudad. En la construcción de éstos últimos contribuyeron de manera muy significativas desde 2002, año en el que estalló el conflicto, las mujeres. Estas últimas se dedicaron además a la comunicación comunitaria trasmitiendo mensajes en defensa de la vida y el agua para las generaciones presentes y futuras ligados a la idea de la protección de la Pachamama, trabajaron en la construcción de vínculos entre la lucha local y la solidaridad global y generaron conocimiento.

 

Alejandro Ramírez, video asta mexicano-guatemalteco que vive en Cuba desde hace 30 años y productor del documental “Resistencias” que se transmitirá en la conferencia, habló de los objetivos del colectivo al cual pertenece que se reunió alrededor de la idea de informar sobre temas que normalmente no son retomados por parte de la prensa. Su más reciente producción que se estrenó el 28 de agosto, se titula “Canción de barrio”. El documental es el fruto de 4 años de filmaciones a Silvio Rodríguez que ha abandonado los grandes escenarios para poder regresar a cantar en los barrios marginales de su Cuba natal. Las escenas muestran el deterioro material pero también de los valores en el cual se encuentran sumergidos muchos de los barrios de la Habana y de la isla y ha favorecido el debate sobre el tema de la pobreza que para Cuba es casi un tabú.

 

Alberto Acosta
Alberto Acosta

Alberto Acosta, conocido académico de Ecuador que participó en la constituyente de su país habló del proceso que permitió la inserción de los tres artículos que reconocen los derechos de la naturaleza en el texto de la constitución. Recordó como ésta refleja un proyecto de vida en común, una visión utópica para el futuro, y retomó buena parte de las luchas del movimiento ecuatoriano compuesto por campesinos, indígenas, mujeres, pequeños empresarios y todas aquellas personas que habían sido arrolladas por el neoliberalismo. Los/as legisladores sólo fueron intermediarios de sus demandas. La reforma se basa por un lado en las experiencias del mundo indígena, en su forma de convivir con la naturaleza y de sentirse parte de ella, lo que está muy relacionado con el concepto del buen vivir. Pero también recoge la larga y dolorosa experiencia del extractivismo que el país ha sufrido a causa de las bananeras, del petróleo etc. Si bien es difícil comprender que la naturaleza tiene derechos hay que recordar que en su momento también lo fue acaptar que los/as indígenas o las mujeres los tuvieran. Si el capitalismo sofoca a todo lo vivo, los derechos de la naturaleza nos invita a repensar la realidad desde visiones socio-comunitarias. Aún cuando este debate parezca novedoso existen antecedentes en Suiza, Inglaterra y otros países. El escritor Italo Calvino en su libro “Il barone rampante” ya habla de estos derechos Lo que se necesita es que todo esté sintonizado: al defender a la naturaleza nos defendernos a nosotros mismos.

 

Belem Cevallos ecuatoriana que hace parte del equipo de la oficina de la RLS en Ecuador habló del gobierno de Rafael Correas que llegó a la presidenta gracias al apoyo de numerosos movimientos. Si bien en 2008 las esperanzas hacia su gobierno fueron muchas y hubo gran consenso en el momento en el que las agendas sociales –como las que empujaban para que el Estado se reconociera como plurinacional entre otras- se recogieron en la constituyente, éstas se empezaron a enfriar cuando la Constitución tuvo que ser aterrizar en leyes y políticas. En este momento el retroceso fue evidente. Otro tema que provocó mucho malestar fue el ingreso de las mineras al territorio ecuatoriano ya que tradicionalmente el país no tenía esta vocación. En la actualidad hay cinco proyectos en puerta, lo que ha provocado una fuerte reacción de las comunidades. La reacción del gobierno fue muy intransigente ya que no acepta la crítica y tacha de opositores a todos los grupos que la hacen por lo que numerosos movimientos se han empezado a distanciar. Entre ellos también se alejó el movimiento de las mujeres a causa de retrocesos en los derechos reproductivos.

Camila Moreno
Camila Moreno entrevistada por Miriam Lang

Camila Moreno de Brasil, tuvo el desafío de hablar de las utopías, ella se imagina que en 30 años vamos a tener múltiples formas de economía así como diversos modos de vivir. La institución escuela no tendrá ya cabida, el proceso de aprendizaje será durante toda la vida, pero no estará institucionalizado. Vamos a desescolarizar el mundo, dijo Camila. Pero también vamos a desurbanizarlo, la gente vivirá en el campo y reconstruirá los ecosistemas, produciremos nuestros propios alimentos y recuperaremos los saberes tradicionales, construiremos casas con materiales cercanos, tendremos ropa que perdure y que pueda ser heredada, el valor no estará en la moda, sino en la duración. Nos reconectaremos con la naturaleza de manera más espiritual, tendremos mucho ocio, mucha música, muchos bailes.

Facundo Martin desde Argentina, habló de la crisis de su país y del resurgimiento de movimientos sociales, el señala que la crisis provocada por los fondos Buitre es una muestra más de las crisis cícliquicas que sufre el modelo de desarrollo, Argentina ha pasado por la crisis provocada por el neoliberalismo, ahora la crisis es del modelo neodesarrollista, lo que muestra que este modelo tampoco es el camino. Facundo señala que desde los movimiento de resistencia al extractivismo, la utopía se la vive desde el presente.  Todo  el crecimiento de Argentina está   basado en el  extracvismo, soja, petróleo, a expensas de territorios habitados por comunidades campesinas.

Nyugen Thu Trang de  Vietnam,  habló sobre el Producto Interno Bruto, señalando que subirlo es una prioridad para el Estado y los político, pero que eso no necesariamente hace feliz a la población. Ella señaló que desde su experiencia la participación en las políticas públicas es fundamental para garantizar mayor felicidad en las personas y contó su experiencia trabajando en una comunidad donde esta participación se refleja en las decisiones sobre el sistema  energético.

Silvia Emanuelli de México, compartió su experiencia trabajando en apoyo al Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos (MAPDER) e hizo referencia a la recientemente aprobada reforma energética que implica muchos riesgos sociales y ambientales. Señaló que en México existen 4200 presas, y que alrededor de ellas en los años recientes se ha desatado una importante resistencia. Los desplazados son alrededor de 185 mil personas. Los grupos sociales que participan en el MAPDER han desarrollado un amplio abanico de estrategias de resistencia que van desde la organización social, a las alianzas con otros grupos locales e internacionales y al uso del derechos que es un campo en disputa pero también han sufrido la criminalización y asesinato de sus representantes. Una de las luchas más significativas en el país ha sido la del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la Presa La Parota que han instrumentado una serie de acciones que hasta ahora han logrado parar el proyecto. El movimiento ha incluso empleado el derecho pero de forma muy innovadora ya que ha reclamado el derecho a la consulta para finalmente llevar a cabo un proceso de autoconsulta que ha podido ser registrado frente a tribunales agrarios por haberse desarrollado en el marco de lo que prevé la Ley Agraria. Lo anterior les ha permitido sobrepasar el límite que en el derecho internacional de los derechos humanos se prevé en relación a que la imposibilidad de hacer valer el derecho de veto frete a la imposición de un megaproyecto.

Al terminar se abrió un espacio de debate con el público. Las reflexiones se concentraron sobre todo sobre el concepto de decrecimiento que no parece ser una bandera de lucha muy adecuada para otras regiones del planeta donde el discurso dominante está concentrado en la necesidad del desarrollo y crecimiento. Las organizaciones alemanas precisaron que en su idioma el término no tiene mucho sentido. Aún cuando sólo se trata de una palabra es muy significativo contar con un concepto que sea capaz de disputar espacios al discurso dominante y construir un nuevo sentido común por lo que podría ser relevante que la expresión sea en positivo y no en negativo como parece ser en la actualidad. Por lo anterior los italianos hablan más bien de “decrecimiento feliz”. Finalmente se debatió sobre la posibilidad de relacionar el descrecimiento con el buen vivir que debería poderse desarrollar tanto en el campo como en la ciudad, construir puentes entre estas dos visiones pero también subrayar diferencias. En este sentido por ejemplo hay que precisar que el decrecimiento no es un fin en sí mismo como sí lo es el buen vivir. Los puentes hay que crearlos también con otras expresiones y procesos que vienen de la India dónde se habla de democracia ecológica radical o de Sudáfrica que usa el término Ubuntu (algo similar a la justicia restaurativa).

 

Por Belén Cevallos y Silvia Emanuelli

  • cecy garcia

    decrece , paulatinamente . todo .ya que poco ha poco nos estamos , contagiando de insencibilidad , estamos perdiendo , la pasciencia el amor , el escuchar el dar tiempo para con el prójimo , , bueno es mi percepción .