Alrededor de 3000 personas participan en la inauguración de la conferencia “Decrecimiento para la Sustentabilidad Ecológica y la Equidad Social”

Con la música experimental de Pablo Paolo Kilian empezó el evento de inauguración del congreso.

Nina Treu y Daniel Constein coordinadores locales de “Degrowth”, dieron la bienvenida a los/as participantes subrayando que por primera vez después de seis años de congreso se sobrepasaron las mil personas que provienen de experiencias muy diferentes entre ellas y que se sienten parte de un movimiento incipiente que necesita todavía darse forma. Aún cuando Alemania sigue siendo un país basado en el crecimiento, modelo que importa hacía afuera, también existen ejemplos de decrecimiento como demuestran las luchas locales que se han desarrollado en Lipzing, se espera que también la ciudad se beneficie de este evento.

Las ponencias inaugurales estuvieron a cargo del Ecuatoriano Alberto Acosta, presidente en su momento de la Asamblea Constituyente, y de Naomi Klein.

 

Alberto Acosta  hablando en la inauguración
Alberto Acosta

Alberto Acosta precisó que hay que entender el concepto de decrecimiento y las estrategias que lo pueden enfrentar. La realidad todavía está impregnada por el crecimiento económico. Para una sociedad del crecimiento es un grave problema que este no se lleve a cabo, puede ser una catástrofe. Está el fantasma de las recesiones pero éstas nada tiene que ver con el decrecimiento. Entre los argumentos que se emplean está el que tiene que ver con la falta de recursos para enfrentar los problemas ambientales y la pobreza. El decrecimiento para muchos es un discurso infantil. El sur global se embarcó con mucha alegría en el desarrollo a partir del discurso del presidente estadunidense Truman en 1949. En el camino empezaron los problemas, se crecía pero no se resolvía la pobreza o las desigualdades, habían violaciones a los derechos humanos. El Perú en la actualidad crece en un 8% pero no por ello podemos decir que se desarrolló lo que ejmplifica que el crecimiento económico puede ser bueno o malo. En la región se ha experimentado no  un mal desarrollo, se limitaron las capacidades de reacción de la gente, se destruyeron las posibilidades de vida de mucha parte de la población en el marco de un sistema totalmente asimétrico predominado por el neo-extractivismo. Estamos frente a un fracaso global o experimentando las consecuencias del modelo. Frente a esta situación desde el Sur empiezan a desarrollarse alternativas que tienen raíces muy antiguas como el buen vivir. Se planta que la economía del sur transite hacia el post estractivismo. Ya desde 1848 Mill habló de la economía estacionaria afirmando que: “hay que moderar la excesiva importancia que se le da al aumento de la producción”. Queda todavía la duda sobre la posibilidad de que hagamos conciencia sobre esta necesidad. Habría que analizar por cual razón sube el producto interno bruto pero baja el índice de felicidad. El decrecimiento nos debe permitir superar la religión del crecimiento económico. Tenemos que construir otra economía para otra civilización que acepte los límites biofísicos, los ambientales, que no admita la pobreza y el hambre. No hay que permitir tampoco el machismo; necesitamos una visión utópica de futuro. Los derechos de la naturaleza pueden ser un camino. El buen vivir (o los derechos a los buenos vivires o a los buenos convivires) también pueden ofrecer respuestas. Si de todas formas no nos podemos quedar sólo con la utopía tampoco podemos limitarnos a las respuestas puntuales, hay que aceptar las transiciones como algo que se necesita construir colectivamente. Lo que hay que superar es el sistema capitalista y hay que hacerlo desde adentro y dentro abajo, las respuestas están en las comunidades del sur y del norte. No sólo hay que discutir y analizar sino compartir luchas sociales como base de las alternativas, necesitamos además más democracia.

 

A parte de la sala llena otros 2500 personas vieron el evento en transmisión vivo.
A parte de la sala llena otras 2500 personas vieron el evento en transmisión vivo.

Naomi Klein
Retomando las premisas con las cuales empieza su nuevo libro sobre cambio climático, la autora canadiense recordó que desde 1990 los gobiernos empezaron a negociar sobre los temas ambientales pero aún así las emisiones subieron desde entonces. Su incremento podrá provocar un aumento de temperatura de entre un 4 y un 6 % para finales del siglo incluso según el Banco Mundial. El cambio es imperativo, no existen otras opciones. Las crisis climática pone en discusión las posturas de los ideólogos del desarrollo. El cambio climático ha sido poco discutido, las ideologías que acompañan al neoliberalismo se han resistido a tomar acciones en contra del cambio climático. El dinero no siempre puede dar respuesta a los problemas que estamos teniendo. Muchos gobierno del norte se niegan a acarrear con la responsabilidad de enfrentar una crisis que el sur no ha creado; no reconocen la deuda climática y más bien prefieren ocultarla.  La austeridad está contribuyendo a socavar las respuestas que necesitamos, la crisis climática se enfrenta al neoliberalismo y a sus recetas. La privatización de la red eléctrica por ejemplo no es una opción. Alemania se encuentra en el medio de una transición muy relevante ya que un gran porcentaje de la electricidad se produce de forma renovable y descentralizada (viene de plantas eléctricas locales) lo que es posible  también gracias al hecho que los municipios han buscado retomar el control de sus plantas de electricidad. Hay que recuperar el control de lo público para ser parte de esta trasformación. Dentro de este proceso también pueden haber cosas que no van bien; no es suficiente por ejemplo dar incentivos y apoyar nuevos planes sino también es relevante que los gobiernos se enfrenten a las empresas de energía fósil. Todo mi apoyo va a los/as activistas que van a luchar en contra de la explotación del carbón en Alemania. Esto es un reto en contra del neoliberalismo, lo que no podemos es tener un capitalismo más regulado, ya es tarde para esto. En el norte global lo importante es seguir disminuyendo nuestras emisiones en un 8% u 9% cada año si queremos que el aumento de la temperatura quede por debajo de un 2%. Sólo tenemos un margen de 10 años para no caer en una gran depresión, la economía solo puede crecer en espacios que no tiene impacto sobre la naturaleza como es el caso de la economía del cuidado pero las demás tienen que reducirse como el neoextractivismo. El cambio climático no es un tema más sobre el cual preocuparse, es un llamado para que la sociedad despierte.

 

Por Silvia Emanuelli