Algunos desafíos para la tendencia del decrecimiento

Aparte de los buenos resultados conseguidos en los diálogos con los y las actores diversos presentes en el congreso, la riqueza de los debates trajo a la luz varios desafíos a los que el movimiento del decrecimiento se tendrá que enfrentar en el futuro. Esto, sobre todo con respecto a abrirse para los discursos acutales llevados a cabo en los países del llamado Sur.

Toda la idea de decrecimiento y los diferentes conceptos que forman parte de la tendencia heterogénea, nacieron en los países de Europa y Norteamérica. Por lo tanto, no es posible adoptarlos al cien por cien en el Sur, o sea también en América Latina. No resuenan como en los países del norte. Entre otras razones, porque el término desarrollo todavía se entiende como un concepto progresista y de apoderamiento por grandes partes de las sociedades.

Entre otros, Ashish Kothari de la India subrayó que tanto el concepto como ciertas características del debate tienen rasgos occidentales. Así, por ejemplo la forma de pensar y racionalizar, enfocada en el individuo y no el conjunto, cosa ajena a ciertos contextos no-occidentales. Así, sin quererlo, se producen mecanismos de exclusión en diferentes niveles. Otras culturas en el mundo pueden tener otras nociones de tiempo y otra costumbre de debatir y hablar las cosas. Por ende, esto lo puede hacer más complicado para algunas personas provenientes de contextos culturales diferentes participar en congresos como el llevado a cabo en Leipzig y así de una parte importante del discurso del decrecimiento.

En general también existe un problema lingüístico al que nos tenemos que enfrentar de alguna manera. Expresarse en la lengua materna de uno/a significa expresarse de manera natural e individual. Teniendo que usar otras es perder lo auténtico de lo dicho. La noción del inglés o el español como lenguas mundiales conlleva toda la historia colonial y poscolonial, privilegiando a los y las habitantes de los países del norte.

Los debates en el congreso de Leipzig fueron muy ricos y fructíferos para todos/as los/as participantes. Ellos y ellas en su gran mayoría eran intelectuales y académicos que o trabajan en el campo o militan en movimientos que tienen que ver con el decrecimiento. Consecuencia de esto tiene que ser que lo discutido se lleve a los movimientos y actores en todo el mundo, a la práctica – y viceversa.

Estos son algunos de los desafíos a los que se tendrá que enfrentar la tendencia de decrecimiento para que se abra a los discursos del Sur. Para ampliar y así fortalecer los movimientos serán necesarias muchas nociones de decrecimiento y la máxima inclusión posible de actores, tanto sociales como intelectuales, de todos los países de la Tierra.

Por Frederic Schnatterer