LA OTRA EUROPA – Decrecimiento: ¿Inicio de un movimiento?

Por Ulrich Brand

La retrospectiva nos lo confirma: las grandes movilizaciones políticas contra la Cumbre del G8 en la ciudad alemana de Heiligendamm en junio del 2007, es decir poco antes de la crisis económica y financiera, no sólo constituyeron el momento álgido y – supuestamente – final de un movimiento, sino que sirvieron de caldo de cultivo para nuevos movimientos. Las grandes manifestaciones tuvieron un impacto para el realineamiento de la izquierda en Alemania y representaron un gran éxito para el movimiento de la izquierda. En aquella ocasión, la crítica se refería a la consolidación de un orden mundial neoliberal y neoimperial que se plasmaba en esta unión informal de los siete países industriales más importantes más Rusia denominada G8.

Los sucesos de Heiligendamm fueron el momento de socialización de una generación de jóvenes activistas radicales y vigorizaron los debates no sólo de las generaciones políticamente mayores sino también de actores institucionales como el Partido DIE LINKE (La Izquierda) y de algunos sectores sindicales.

De hecho, Heiligendamm se convirtió en la chispa inicial de un fuerte proceso de repolitización. En el 2007, los temas ecológicos todavía eran poco importantes. Pero después, por lo menos desde las protestas entorno a la Cumbre Climática de Copenhague en el 2009, al interior de la izquierda alemana crítica de la globalización, las temáticas ecológicas comenzaron a perfilarse con mucha fuerza.

Todo este proceso se visibilizó de manera impactante a principios del mes de septiembre en la IV Conferencia Internacional sobre el Decrecimiento que se celebró en la ciudad alemana de Leipzig (1). Me hizo recuerdo del primero gran congreso de attac en el año 2001 en Berlín: más de 3.000 participantes – muchos/as más de lo que se esperaba – generaron un potente ambiente de renovación. En pocas palabras: este último encuentro fue, sin duda, el congreso de movimientos políticos más importante del año 2014 – y no podía haberse dado en mejor momento.

Uno de los factores que contribuyeron a que la Conferencia alcanzara la envergadura y el enfoque temático que llegó a tener fueron los cinco Congresos McPlanet celebrados entre los años 2003 y 2012, dónde ya se trataron temas socio-ecológicos y de crítica de la globalización, y el congreso attac “Más Allá del Crecimiento” e

n Berlín (2011), con el cual llegó a Alemania el debate sobre y la crítica del crecimiento de nuevo.

Las Conferencias sobre Decrecimiento anteriores en París, Barcelona, Venecia y Montreal eran mucho más pequeñas, y se enfocaban, en primer lugar, en debates científicos. En cambio, el congreso de Leipzig tenía un enfoque mucho más orientado hacia los movimientos. De hecho, los organizadores lograron superar las fronteras entre los diferentes espectros sociales, lo cual es atribuible, más que todo, a la contribución de fundaciones políticas del Partido Social-Demócrata, del partido de izquierda y de los Verdes, pero también de grupos de la iglesia y de política de desarrollo, así como a la presencia de las/os activistas del Sur global. Pese a ello, el factor decisivo y central fue el tema: el decrecimiento.

 

La perspectiva del decrecimiento

El término inglés “degrowth” se traduce de varias maneras: decrecimiento, desistimiento del crecimiento, post-crecimiento, emancipación del crecimiento, transformación del crecimiento. Gracias a la comisión de investigación “Crecimiento, Bienestar, Calidad de Vida” del Parlamento Alemán, la temática ha captado la atención de la opinión pública (2), de tal forma que durante los pasados años, se han generado varios aportes y trabajos ampliamente reconocidos y debatidos (3). Sin embargo, la perspectiva del decrecimiento constituye también el elemento radical y – por lo menos en parte – anticapitalista de un debate más amplio que actualmente está en curso bajo conceptos como la Gran Transformación o la Transformación Socio-Ecológica (4) y que incluye también propuestas para un crecimiento cualitativo como se lo analiza en círculos sindicales.

Lo que ha quedado claro en Leipzig es que el debate sobre otro tipo de bienestar ocurre más que todo en escenarios críticos de la globalización, en esferas eclesiásticas y en grupos ambientales y de política de desarrollo, pero también se han observado varios enfoques de economía alternativa.

Por lo tanto, en el transcurso de los últimos años, la crítica del crecimiento económico capitalista y las consiguientes coerciones para el capital y los inversores, para el Estado, los sindicatos y la mano de obra se ha convertido en un enfoque ampliamente reconocido y aceptado, pero que no conlleva, por sí sólo, una connotación izquierdista o emancipatoria (6).  En consecuencia, los/as organizadores/as hicieron hincapié en la presencia de diversidad de tendencias: enfoque en la suficiencia, reforma social, anticapitalismo, feminismo.

En tiempos en los que el remedio universal oficial contra la crisis es “crecimiento, crecimiento y más crecimiento”, el solo concepto del de-crecimiento implica una semántica antagónica: “El objetivo es lograr una sociedad en la que las personas vivan en economías abiertas, regionales que se encuentran en red y que respeten los límites ecológicos. Gracias a instituciones democráticas novedosas, la distribución de los recursos será más equitativa.” (7)

 

Vivir Bien para todos/as

El movimiento antiglobalización ya lleva 15 años, es decir que nació con la Conferencia de la OMC en Seattle a fines de 1999 – aunque algunas personas sostienen que sus inicios se remontan a la revolución zapatista en Chiapas (1994). De todos modos, en el transcurso de estos años, a la luz de la insuficiencia de las políticas de crisis, la crítica del neoliberalismo se ha convertido en una crítica del capitalismo (8), con lo cual, hoy en día, el anticapitalismo volvió a ser socialmente aceptado e implica mucho más que solamente la política de la redistribución de Thomas Piketty.

Hoy en día, las experiencias y propuestas alternativas surgen con más autoconfianza y seguridad que hace un par de años. Al respecto, Nina Treu, miembro del comité organizador, acotó que mientras tres años atrás, en el congreso de attac “Más Allá del Crecimiento”, se debatía con ímpetu la pregunta de si había alternativas al crecimiento capitalista, hoy en día, nadie duda de que la respuesta a esta pregunta es “sí las hay”.

Consecuentemente, fue asombrosa la diversidad de temas, propuestas e iniciativas prácticas que se presentaban en los diferentes eventos, en los debates abiertos como, p.ej. el Group Assembly Process así como en las mesas de las iniciativas: economía solidaria y preventiva, empleo y – sobre todo – política laboral progresista, fortalecimiento de los bienes comunes y de la agricultura urbana, reorganización de las áreas alimentación, movilidad, vivienda y desarrollo urbano, otras formas de consumo y – aunque con menos intensidad – producción y conversión. Conceptos candentes como suficiencia y bienes comunes (ingl. commons), democracia y solidaridad así como el principio del compartir y prestar constituyeron el hilo conductor que marcaba todos los debates, pero también el tema de la lucha por la disposición autónoma del tiempo individual y colectivo se hizo notar en varias ocasiones. Ahora bien: todo esto no es novedad – lo nuevo es que ahora, se hace mucho más énfasis en las interrelaciones que existen entre todos estos tem

Una de los/as expositores/as más sobresalientes y líderes intelectuales de la conferencia fue Bárbara Muraca. En su notable exposición principal, identificó un posible marco común para todos estos enfoques: Crear condiciones para un Vivir Bien para todos/as, lo cual implica una relación no destructiva con las bases vitales naturales.

 

¿Renovación de verdad o un mero momento de entusiasmo pasajero?

La conferencia brindó espacios para el encuentro de los enfoques e iniciativas más diversos, los debates estaban impregnados por un fuerte espíritu de solidaridad y marcados por el deseo de seguir desarrollando la perspectiva del decrecimiento, revisarla y analizarla con vistas a su sostenibilidad en relación a diferentes campos de conflicto.

Lo que faltó eran los “grandes” debates sobre objetivos de tiempo y estrategias adecuadas, sobre teorías y análisis teóricos. De hecho, había muchas cosas que ocurrían paralelamente pero sin enmarcarse en una perspectiva estratégica común. Sin embargo, probablemente, el momento histórico que vivimos aún no permite más. Pues por experiencia sabemos que, por ahora, el sistema político, económico y cultural establecido no se ve en la necesidad de prestar ni la más mínima atención a las críticas y alternativas. Por eso, el solo insistir en las alternativas ya es importante. Además, esta insistencia abre espacios de análisis y acción para alianzas más amplias. Lo único que nos queda es esperar que el hecho de no llevar una disputa política productiva amplia (sobre diferentes evaluaciones de la situación y estrategias adecuadas) no reduzca todas estas ganas de renovación en un mero momento de entusiasmo pasajero.

Este aspecto es decisivo, pues la perspectiva del decrecimiento debe guiar y orientar todo un proceso de transformación social – lo que queremos es change by design y no change by desaster, es decir un cambio que sea planificado conscientemente y que no sea solamente la reacción a un desastre.

El decrecimiento abrupto y sin las planificaciones pertinentes, generaría situaciones similares a las que se han vivido en Grecia, lo cual nos lleva directa- e ineludiblemente a la pregunta de cómo vincular una política de la resistencia, de las alternativas y de las contraculturas concretas con una política emancipatoria que apunte a transformar las constelaciones de poder y lógicas actualmente vigentes. Los nichos son importantes – pero no son suficientes; conclusión que se ha recalcado una y otra vez durante al conferencia, pero sin que de ella surjan estrategias concretas. ¿Cuáles podrían ser las perspectivas sociales e incluso las perspectivas sociales globales que no sigan ningún plan maestro grande pero que sí reflejen todos los debates sobre posibles alternativas, aseguren la gran cantidad de enfoques productivos y frenen las tendencias y las fuerzas problemáticas? ¿Cómo re-direccionar y disminuir los flujos de recursos globales? ¿Cómo lograr que las inversiones se conviertan en tema de negociaciones políticas?

He aquí la contradicción más grande que puede observarse entre los movimientos y enfoques que se hicieron presentes en Leipzig: Mientras que el decrecimiento implica una crítica universal de las coerciones del crecimiento capitalista, por el momento, las alternativas son intentos a muy pequeña escala, muy concretos y prácticos, de organizar formas de vida alternativas.

 

¿Movimiento para un Vivir Bien para todos/as?

En última consecuencia, este tipo de encuentros siempre son la manifestación y el punto de cristalización de iniciativas y debates que existen en el momento. No sustituyen los movimientos sociales, sino que contribuyen a que éstos se cercioren y se auto-entiendan. Por ello, sería osado ver este congreso como punto de arranque de un nuevo movimiento de crítica al crecimiento o incluso de un movimiento del decrecimiento. Pero tampoco se puede reducir el efecto de estos encuentros a “un conmovedor sentimiento de unión” (9). Lo decisivo será que la crítica del crecimiento trascienda hacia un debate más amplio sobre cómo crear bienestar y calidad de vida de todos/as para todos/as, de manera solidaria y democrática y luego vivirlos de esta misma forma sin poner en riesgo las bases biofísicas de la humanidad. Para eso, el congreso fue un punto de arranque perfecto – tal vez incluso ya una etapa intermedia.

El congreso de Leipzig ha demostrado cuán importante es la diversidad de iniciativas, cómo en los nichos comienzan a desarrollarse los cambios, cuánta es la necesidad de crear espacios para el debate político, para el intercambio, para la cooperación. Pero si no se logran alianzas más amplias que se encarguen de fomentar y adelantar los procesos de transformación socio-ecológicos, probablemente pronto veamos cuán poco tardarán estos enfoques en estrellarse contra las actuales estrategias predominantes.

Hasta el momento, estas alianzas no están a la vista. Pero tal vez, la fortaleza del enfoque del decrecimiento esté precisamente en el hecho de que no se deje canalizar en un movimiento claro sino que varios actores – ya existentes y nuevos – retomen y trabajen las propuestas. En este sentido, podemos señalar que la estrategia del decrecimiento – no la habrá. Y pese a ello, para el futuro será decisivo fortalecer determinados aspectos del concepto del decrecimiento: los que indisolublemente tienen que ver con los temas de la justicia y las constelaciones de dominio existentes que deben transformarse. Caso contrario – y en ciertos momentos, esto se hizo sentir en Leipzig – el concepto del decrecimiento no quedará en más que un gesto radical pero sin consecuencias políticas de una clase media ecoliberal joven – o ya no tan joven – cuya sensibilidad por las desigualdades socioestructurales y temas de poder es limitada y que, a momentos, hasta muestra cierta incomprensión elitista por las masas que “aún están intoxicadas por el consumismo y el crecimiento”.

 

 

Referencias:

(1) Instituciones organizadoras: Asociación “Förderverein Wachstumswende“, grupo “Leipziger Konzeptwerk Neue Ökonomie“, grupo de investigación “Postwachstumsgesellschaften“ de la Universidad de Jena (financiado por la Fundación Alemana de Investigación Científica DFG), grupo “Research & Degrowth“, Universidad de Leipzig.

(2) Enquete-Kommission, informe final “Wachstum, Wohlstand, Lebensqualität“ des Deutschen Bundestages. Drucksache 13/300. Berlin 2013.

(3) Irmi Seidl, Angelika Zahrnt (Hg.), Postwachstumsgesellschaft – Konzepte für die Zukunft, Marburg 2010; Tim Jackson, Wohlstand ohne Wachstum, München 2011; Niko Paech, Befreiung vom Überfluss, München 2012.

(4) Véase, p.ej.Wissenschaftlicher Beirat der Bundesregierung Globale Umweltveränderungen, Welt im Wandel. Gesellschaftsvertrag für eine Große Transformation, Berlin 2011; Dieter Klein, Das Morgen tanzt imHeute. Transformation im Kapitalismus und über ihn hinaus, Hamburg 2013; Michael Brie (Hg.), Futuring.Transformation im Kapitalismus und über ihn hinaus, Münster 2014.

(5) Sin embargo, pese a que en el fondo su crítica también se dirige a las formas de producción y de vida actualmente vigentes, se notó la ausencia de gran parte de la izquierda radical – por ejemplo de las agrupaciones comprometidas con la política migratoria, la lucha contra el racismo o de la iniciativa Blockupy que se opone a la política de austeridad europea.

(6) Para un panorama general, véase Barbara Muraca, Gut leben. Eine Gesellschaft jenseits des Wachstums, Berlin 2014.

(7) Programa de la conferencia, pág. 2.

(8) Friederike Habermann, Geschichte wird gemacht! Etappen globalen Widerstands, Hamburg 2014.

(9) Véase taz, 3.9.2014.

 

Traducción: Cordi Thöny